09 junio 2014

O liberales o excéntricos

Cuando el sábado pasado Rosa Díez anunció en el Consejo Político de UPyD, poco antes de dar la noticia a la prensa, que UPyD se integra finalmente en el grupo parlamentario ALDE (el de los liberal-demócratas en el Parlamento europeo) a cambio de su compromiso con la integridad territorial de los estados miembros, una ovación llenó el salón de actos del Ayre Colón de Madrid.

Durante la campaña europea habían sido insistentes las llamadas a definirse: ¿en qué grupo parlamentario se integraría UPyD? ¿Había algún compromiso cerrado? ¿Negociaciones? El candidato liberal progresista, Francisco Sosa Wagner, como todos los que componíamos su lista, tuvo que contestar una y otra vez que nosotros no damos cheques en blanco y que no nos interesa la política de etiquetas. Que primero queríamos saber qué compromisos podíamos obtener de ALDE a cambio de sumar nuestros diputados a su grupo y, después, llegaríamos a acuerdos con contenidos concretos. Algunos (interesadamente) interpretaban este principio lógico de la negociación como indefinición rechazable. Otros, incluso, bromeaban con que, en el fondo, los de UPyD éramos unos apestados políticos a los que ningún grupo parlamentario decente querría aproximarse. Esto lo decían, claro, nuestros nacionalistas periféricos.

Lo cierto es que, ya mucho antes de la campaña, UPyD había recibido solicitudes de por parte de más de un grupo. El más insistente fue, sin duda, ALDE, en cuyo seno se encontraban hasta entonces los representantes de CiU y el PNV. Los liberales europeos deseaban incorporar a su grupo una alternativa española de carácter nacional, lejana al folclorismo político y a la permanente confrontación antiespañola y antieuropea que encarnan los separatismos catalán y vasco. Antes, durante y después de la campaña, representantes de ALDE viajaron a Madrid para intentar lograr un compromiso de integración de UPyD. La respuesta siempre fue la misma: después de las elecciones hablaremos, y cualquier acuerdo pasará por la defensa de la integridad y de la unidad de los estados miembros de la Unión Europea contra cualquier populismo centrífugo.

Rematadas las elecciones y echadas las cuentas, ALDE propuso a UPyD un documento que hubo de ser corregido hasta tres veces antes de cumplir con las condiciones requeridas por nuestro partido. Alcanzado el acuerdo, UPyD se integra en ALDE y los liberales europeos se comprometen explícitamente a defender “la integridad territorial de los Estados en los términos establecidos en sus respectivos órdenes constitucionales”. No ha sido el gobierno de la Nación, ni el grupo popular, ni el socialista, no; una vez más ha tenido que llegar UPyD a una institución para que esta se pronuncie explícitamente en favor de lo obvio: del estado de derecho y de los principios integradores que conformaron la Unión Europea. ¿Se acuerdan de aquello del voto útil, aquello de “hay que votar a los partidos grandes que son los únicos que pueden hacer política grande”…? Pues UPyD ya ha empezado a hacer política incluso antes de empezar el curso. Política de la grande, de la que nunca han hecho otros: defendiendo los intereses reales de todos los ciudadanos.

Ahora, CiU y el PNV deben decidir si se van a integrar o no en un grupo cuya declaración habla de la unidad de España y, por lo tanto, asumirla o buscar un grupo más conforme con sus excentricidades. En la vida hay que elegir. mallorcadiario.com.