16 enero 2006

Ni tanto ni tan calvo

Seguramente sólo los más enrocados en la España del 39 desearían ver de nuevo los tanques en las calles. Pero son muchos los españoles que no entienden que su gobierno castigue las manifestaciones ciertamente extraviadas del teniente general Mena, quien, sin mucha diplomacia, ha recordado que la obligación de respetar la Constitución vigente atañe a todos; y, en cambio, admita entre sus socios discursos que abiertamente promueven la insumisión hacia la carta magna. ¿Quién dijo que la demagogia debía guardar apariencias? Última Hora.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

De verdad que eres provocador. Naci el 33 y como "enrocado" nunca más quisiera ver tanques en la calle ni en ningúb otro lado. No para mi, sino para mis hijos y los tuyos. El general Mena se pasó y tu mismo lo dices:"..sus manifestaciones ciertamente extraviadas quien sin mucha diplomacia..."
Quien mete la pata: dinite o lo sustituyen en el cargo. Lástima que no lo quiten de militaqr ya que no estuvo a la altura.

Anónimo dijo...

A mí me da vergüenza vivir en un país en el que se discute la medida del ministerio con respecto a este hombre e incluso algunos "comprenden sus palabras". Parece que hay que pasarse la vida pidiendo perdón y agachando la cabeza por vivir en democracia.

julio dijo...

¿Pero quién puede dudar de que a este sujeto le encantaría una intervención militar para salvaguardar la unidad, la grandeza y la libertad de la NACIÓN de ESPAÑA? Y aunque el gobierno español lo ha puesto en su sitio, este humilde lector sigue siendo muy temeroso al respecto. Quien no sabe perder democráticamente, ¿cómo va a saber perder de otra manera?

azuldeblasto dijo...

No opino sobre política, pero queria dejar un saludo.

Elsa Gonzalez dijo...

toda la derecha espanola deberia condenar de una vez por todas publica y unanimemente cualquier manifestacion franquista, golpista, militarista asi como los crimenes de la guerra y los de despues, y desligarse de cualquier apego a la dictadura. una vez mas, nuestra transicion fue demasiado pacifica y la democracia sufre por ello.