Discutir sentados
Entre los senufó de Costa de Marfil, la casa de juntas de la aldea tiene el techo extremadamente bajo. Obligados a discutir sentados, casi encorvados, los aldeanos no pueden encenderse con el calor del debate; porque ¿quién puede enfadarse y gritar sentado?
Ellos lo entendieron: lo importante es no pelearse. Durante unos años nuestros políticos nos sirvieron de modelo en esto y hablaban en el parlamento por turnos y con educación. Hoy organizan broncas en el Senado. Recuerdo a Leopoldo Calvo-Sotelo, a Miquel Roca, escucho a Eduardo Zaplana o a Pepe Blanco y pienso cuánto, cuantísimo hemos perdido.
En esta bitácora algunos de los que vienen a escribir comentarios lo hacen de pie, o sea, gritando, con muchas mayúsculas, con insultos, para llamarme "vocero del PP" o para quejarse porque me meto con Zaplana, demostrando así que cuando leen no procesan la información: sólo asisten a foros como éste para confirmar sus prejuicios y, si no, descartar lo leído. Sólo unos pocos contribuyen con ideas serenas. La pena es que hoy la política sólo se entienda como confrontación no meditada.
La mayor parte de nosotros actúa movido por consignas; ya he dejado colgada alguna entrada sobre eso y sobre cierto político que sí me parece un modelo a seguir, al menos en esta materia. Porque si para algo han de servir los blogs personales es para imponer cordura cuando el discurso público no la demuestra, y no para avivar el fuego de la reacción irracional. Uno, en la modesta medida de sus posibilidades, pretende desmanipular la información que otros manipulan y buscar algo de claridad entre la confusión que con tanta eficacia propagan en la actualidad nuestros demagogos profesionales. En ocasiones basta con dedicarle a un asunto un par de líneas más, con no conformarse con un eslogan, con un lugar común, con una frase burdamente ingeniosa... En mi ánimo está no renunciar ni a decir lo que pienso ni a llevarme bien con la gente. Y casi siempre consigo ambas cosas.
Me escribe un amigo: “ya os veo vociferando cuando Zapatero permita que Batasuna vuelva a presentar listas”. Efectivamente, él y todos me verán protestar, porque es algo que no dudo que el presidente tiene la intención de hacer. Me quejaré con toda la firmeza de que sea capaz; pero me quejaré sentado. Periodista Digital. España Liberal.







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